viernes, julio 31

Esta melancolía que llega y nunca se va. Siento un nudo en mi garganta; y me pregunto otra vez:
¿Por qué siempre las mismas historias con el mismo final? ¿Nadie piensa en mí? ¿Nadie piensa que puedo lastimarme, que tengo sentimientos?
Se me acercan esa clase de hombres que nadie quisiera a la hora de enamorarse.
Siempre soy la estúpida de la tira.
La que aunque hayan golpeado mil veces los golpes del amor, todavía tiene esperanzas.
Anoche te ví sin querer frente a mí.
Estabas con una chica. Disimulé, te miré, y me repetía:
"Tanto dolor tuve por vos, tantas lágrimas desperdiciadas. Fue un sentimiento en vano el mío. Y a vos nada te importó, fuí tonta de ahí en más".
Sólo pido a mi destino que me haga más fácil las cosas, que no me haga más esto. Si ya pasé muchas veces por lo mismo, ¿por qué tener que revivirlos tantas veces? Que llegue la eterna soledad a mí, y que llegue el eterno desinterés hacia el amor a mí.
No quiero verme más sufrir, no quiero verme más llorar, no quiero verme más caer.
No quiero mirarme al espejo y ver que mi mirada triste nunca se va.

jueves, julio 30


Hay un concepto que ronda perpetuamente mi cabeza: Nunca se sabe lo que puede pasar mañana. Es más que una impresión o una percepción y está muy lejos de ser una vana sospecha. No sé si clasificarlo como una idea abstracta o concreta. Complejo, ¿no? Es tan simple como suena. ¿Cuántas cosas te están pasando ahora que hace 6 meses nunca hubieras imaginado? ¿Cuántas de las cosas que considerabas esenciales hoy te faltan y seguís de pie? ¿Cuánta gente que creías conocer hace un par de meses hoy son completos desconocidos? ¿Cuántas cosas qué hace un año te hacían mal hoy te causan risa? ¿Cuánta gente importante hoy no tiene ni la más mínima trascendencia en tu vida? ¿Cuántas cuestiones constantes del pasado hoy son las más frívolas? ¿Cuánta gente jamás hubieras pensado que te iba a defraudar? ¿Cuánta gente jamás hubieras pensado que hoy iba a estar tan cerca? ¿Cómo te imaginabas tu vida hoy hace sólo tres meses?

miércoles, julio 29

Otra vez. Sí, otra vez en la misma situación. Otra vez con el mismo malestar de tiempos atrás. Otra vez con la misma tristeza. Otra vez con la rutina. Otra vez con lo mismo, algo que al ver que haces mal piensas que como ya te ha pasado, no volverá a pasar ya que para la próxima vez creerás haber aprendido la lección, pero está claro que en el corazón nadie manda.. Ni siquiera su propio dueño.

Vencida. Una vez más, caída hasta la punta de tus pies. Desde allí veo tu inmensidad y me doy cuenta que tu amor fue siempre amor propio. Aquí estoy, como querías verme. Desolada, con mi corazón en las manos, con mis ilusiones rotas, con mi estima por debajo del suelo que vos pisás. Quebrada. Otra vez, agonizando recuerdos de los dos. Sin más sonrisas que regalar. Creí que te llevarías todas tus cosas de aquí. Pero volviste para llevarte el resto de mí. El trato nunca fue que te robes mi felicidad. Desgastada. Fue mi culpa darte más de lo que te merecés. Sigo allí, en la punta de tus pies. Y cada vez que levanto la mirada, veo que no me reconocés. Tus ojos esquivos, tu piel aún más fría, empiezo a dejar de conocerte. Estás tan distinto a lo que nunca fuiste. Y vuelvo a castigarme, que fue mi error darte tanto amor. Me levanto después de unos segundos, y ahora nuestras miradas se encuentran. Ya no estoy tan debajo tuyo, ni de tu adiós, ni de este presente. Pero esta mirada ya no brilla con tu rostro. Puedo decir que finalmente, me D E S P R E N D Í. Y te dejé ir. Y con esta sonrisa en mis labios..


Ya no te quise seguir.
.